¡No te pierdas los procesos para realizar una ilustración en SOLO DIBUS!

miércoles, 9 de septiembre de 2009

Jueves del COLOR: septiembre...



...temporada de moras
A la vuelta de su paseo por el bosque, Rako nos ha traído una cesta de moras y un puñado de manzanas. Colgado de una de ellas, y sin dejar de morderla, venía un duendecillo charlatán.
Mientras nosotros preparábamos las moras, de la boca llena del duende han surgido historias de bosques peligrosos (El bosque de los desaparecidos, Joan Manuel Gisbert/Francisco Solé, Edelvives), habitados por criaturas aterradoras y personajes fantásticos (Los Mimpins, Roald Dahl/Claudia Ranucci, Alfaguara Infantil), en los que la valentía suele ser el único camino posible (El camino, Gianni Rodari/Xavier Salomó, SM).
Ya se que habéis cerrado los ojos para imaginar vuestro bosque. Os dejo, que tengo la mermelada en el fuego y hay que removerla...

1 comentario:

Inma Ruiz dijo...

Tengo un duende. Un duende pequeño, verde y travieso, muy travieso. Vive en una burbuja en la que viaja por todo el mundo pero ahora, ahora esta alojado en mi garganta. No me mireis así, es verdad. Un día, estaba yo contando cuentos y en uno de esos gritos acancionados que suelo lanzar emulando al titiritero de "el secreto del rey curro", me tragué algo. Y ese algo se quedó atascado en mi garganta. Fui al medico claro. Y al ver las radiografias menuda sorpresa. Ahí estaba el duende, y ahí está. Tumbado dentro de su burbuja holgazaneando. Así como es la medicina tradicional, lo primero que quisieron hacer fue cortar el mal de raiz y que mejor manera que pinchar la burbuja con un largo palillo. Me negué. Si la burbuja se rompe y me trago al duende me lo cargo. Y quien nos dice que el duendecillo no necesita la burbuja para vivir? ¿Que esta no es su habitat para respirar y sin ella puede morir? Asi que ahí se quedó.Se quedó y sigue. Tengo un bulto en la garganta, como una enorme nuez, redondo como la burbuja. Pero me siento afortunada. Por la noche, en la oscuridad mi duende se ve fuorescente. Y además, cada día, cuando cae el sol charlamos de muchas cosas y es entonces, sólo entonces, puedo pedirle un deseo, uno por vez. Son deseos que se cumplen con el tiempo. Deseos que voy guardando en el saquito de mis cosas mas preciadas. Porque de ahí, de vez en cuando, nace un cuento.